Atrofia progresiva de la retina en perros

ARP: Atrofia progresiva de la retina en perros

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La atrofia progresiva de la retina en los perros se conoce comúnmente como ARP. Es una condición importante que debe conocer si está pensando en comprar un cachorro de labrador o tiene un perro cuyos padres no han sido sometidos a la prueba de la condición. En este artículo, veremos la ARP en los perros en detalle, para ayudarte a entender qué es y qué puedes hacer para proteger a tu labrador.

¿Qué es el ARP?

ARP es el término utilizado para describir un grupo de enfermedades que degeneran el revestimiento de la parte posterior del ojo, llamado retina. Este revestimiento absorbe, refleja y procesa la luz. Las enfermedades de atrofia progresiva de la retina hacen que ésta deje de funcionar lentamente, lo que conduce a la ceguera.

La ARP se presenta en diferentes formas, y la edad a la que se ven afectados los ojos de un perro y el ritmo de progresión de la enfermedad varían de una forma a otra. Los perros con atrofia progresiva de la retina perderán la vista entre uno y ocho años de edad.

El ojo del perro

La retina de su perro contiene células fotorreceptoras llamadas bastones y conos, que son responsables de convertir la luz que entra en el ojo en energía química. Los bastones controlan la visión monocromática y la visión nocturna. Los conos son los responsables de la visión del color. Los perros tienen muchos más bastones que conos, de ahí su escasa diferenciación del color.

El tipo de atrofia progresiva de la retina que vemos con más frecuencia en los Labradores Retriever es la ARP o «degeneración progresiva de conos y bastones». En las formas más comunes de ARP, son las células de los bastones las que se ven afectadas por la enfermedad, provocando su mutación y muerte. Esta mutación puede producirse en una fase temprana de la vida del perro, lo que suele provocar la ceguera antes de que cumpla un año, o puede desarrollarse más tarde, en torno a los tres o cinco años de edad.

Una vez que las células de los bastones han muerto, los ojos reciben demasiado oxígeno para que las células de los conos restantes puedan afrontarlo. Estos se dañan y mueren a su vez.

Reducción progresiva de la visión

La retina se atrofia gradualmente, lo que provoca una visión cada vez más pobre. En algunas formas más raras de ARP, la acción es algo diferente: el epitelio pigmentado que cubre la retina pierde su capacidad de procesar la luz.

La atrofia progresiva de la retina afecta a ambos ojos del perro. Aunque este proceso parece desagradable, no causa ningún dolor al perro. Y el lento deterioro de su visión significa que los perros con ceguera por ARP tienden a aprender a desenvolverse bastante bien. De hecho, la progresión de la ARP es tan lenta que la mayoría de los propietarios no se dan cuenta de que su perro la padece hasta que los ojos forman cataratas…

Signos de ceguera en los perros

Signos de ceguera en los perros

Hay muchos signos de ceguera en los perros. Pueden ser desde signos evidentes para los propietarios, como un aspecto turbio del ojo, hasta signos más sutiles, como cambios de comportamiento.

Síntomas de la atrofia progresiva de la retina

Los perros con ceguera por ARP tienen una selección de síntomas bastante específica, debido a la lenta progresión de la enfermedad.

Primeros síntomas de la atrofia progresiva de la retina son

  • Mala visión con poca luz
  • Reticencia a salir en la oscuridad
  • Comportamiento confuso cuando se atenúa la luz
  • Chocar con objetos por la noche
  • Pupilas dilatadas
  • Las pupilas reaccionan lentamente a la luz
  • Un brillo verde en los ojos

Los síntomas posteriores de la atrofia progresiva de la retina incluyen

  • Desarrollo de cataratas: un círculo blanco opaco en el centro de la pupila.
  • Chocar con objetos familiares
  • Dificultad para subir o bajar por las escaleras
  • Ceguera total
  • Glaucoma

Cuando sigue su patrón habitual, la ARP conduce a la ceguera total en el plazo de un año desde los primeros síntomas.

Diagnóstico de la ARP

La ARP puede ser confirmada a menudo por un veterinario mediante un simple examen visual con un oftalmoscopio. Buscará signos de problemas en los vasos sanguíneos de la retina, el nervio óptico y el tapetum.

En los perros con cataratas secundarias o para confirmar un diagnóstico en una fase posterior, el veterinario tendrá que utilizar un electrorretinograma, que registra los impulsos eléctricos para confirmar el diagnóstico. Esta prueba debe realizarse bajo anestesia general y consiste en colocar un electrodo en la córnea del perro y junto al ojo. La enfermedad también puede diagnosticarse antes de que aparezcan los síntomas mediante una prueba de ADN.

Prueba ARP

Desde hace más de veinte años tenemos algún tipo de prueba de diagnóstico, en forma de examen ocular anual para perros. Esta importante prueba ha contribuido a reducir la propagación de la enfermedad hereditaria. Sin embargo, la información que ofrece al veterinario es limitada, ya que sólo le indica si el perro presenta síntomas en el momento de la prueba.

No le dijo al veterinario si el perro desarrollaría la enfermedad más adelante en su vida. Aquí es donde entra en juego la reciente aparición de las pruebas de ADN.

La prueba de la ARP es posible porque la enfermedad se ha relacionado con un gen defectuoso concreto. La ARP en los labradores es recesiva, lo que significa que el gen debe ser transmitido por ambos padres para que su cachorro esté afectado. Cada perro hereda dos copias del gen, una de cada padre. Si ambos ejemplares están sanos, el perro nunca desarrollará esta forma de ceguera y no podrá transmitir la enfermedad a su descendencia.

No es una certeza

No todos los perros a los que se les ha transmitido un gen defectuoso desarrollan la enfermedad. Muchos serán simplemente portadores. Si uno de los padres está sano y el otro es portador, su cachorro también puede serlo. Los portadores no desarrollarán la enfermedad.

Prueba ARP de Optigen

El test Optigen para labradores permite saber si un individuo está libre, es portador o está afectado. Nos ayuda a tomar buenas decisiones sobre qué perros criar y con qué otros perros aparearlos.

A partir de una muestra de ADN, la prueba Optigen puede determinar específicamente si el perro analizado tiene o no dos copias sanas del gen, dos copias defectuosas o una de cada. Si tiene dos copias sanas, se considera «libre» de prcd-ARP. Si tiene dos copias defectuosas, se dice que está «afectado» y si tiene una copia de cada, se dice que es «portador».

El test Optigen nos da mucha más información que el antiguo test ocular. En particular, nos permite distinguir entre los perros portadores y los afectados, mucho antes de que los ojos del perro afectado empiecen a deteriorarse. Y como se trata de una prueba genética, sólo hay que hacerla una vez.

Además, los cachorros de dos padres «sanos» nunca deben someterse a la prueba, ya que no pueden heredar el gen defectuoso. Sin embargo, lo mejor de Optigen es que nos permite criar perros portadores, algo que a algunas personas les cuesta entender al principio.

Cría a partir de portadores

Tener la capacidad de criar perros con el gen defectuoso prod-ARP es muy beneficioso para la raza, ya que maximiza la reserva genética. En cualquier raza de perro que se encuentre en una reserva genética cerrada, el riesgo de que se desarrollen nuevas enfermedades aumenta con el tiempo. Y este riesgo reduce aún más la reserva genética.

Cada generación tiene sus sementales preferidos, y éstos suelen ser muy utilizados en las hembras de todo el país. Restringir los apareamientos a aquellos entre perros que también estén libres de prcd-ARP reduce aún más la reserva genética.

Lo último que necesitamos es limitar aún más nuestra elección de reproductores. Al permitir los apareamientos entre perros libres y portadores, tenemos un abanico mucho más amplio de parejas. Al mismo tiempo, podemos garantizar que ningún cachorro nacerá con estas enfermedades. Mantener la diversidad genética es crucial si queremos preservar la salud de nuestros perros de raza. Y la prueba Optigen es otra arma en nuestro arsenal para luchar contra la enfermedad.

Comprar un cachorro

Si uno de los padres de tu cachorro sale «limpio» en el test de Optigen, tu cachorro nunca desarrollará esta forma de ARP. Incluso si el otro progenitor es portador. Por lo tanto, es completamente seguro comprar este cachorro, siempre y cuando haya sido sometido a las demás pruebas pertinentes para los labradores. No compres un cachorro en el que uno de los padres sea portador y el otro no esté testado, porque si también son portadores, tu cachorro podría desarrollar la enfermedad.

Si tu cachorro resulta ser portador, sólo asegúrate de que si quieres criarlo, elijas un semental «limpio».

Prevención de la ARP

La ARP es una enfermedad principalmente hereditaria. Esto significa que los genes de su cachorro desempeñarán un papel importante a la hora de desarrollar o no esta enfermedad.

El test Optigen no es una panacea, y hay otras causas de ceguera en los labradores. Por ello, siempre es conveniente comprar cachorros a criadores que también realicen una revisión ocular anual. Sin embargo, esta adición relativamente nueva a la batería de pruebas que muchos propietarios de labradores realizan antes de criar a sus perros tiene beneficios a largo plazo para la salud de la raza.

Nos permite eliminar a los perros afectados de nuestros reproductores antes de que muestren los síntomas. Y nos permite maximizar la diversidad genética mediante la cría de portadores cuando sea necesario.

Tratamiento de la ARP

Desgraciadamente, actualmente no existe ningún tratamiento para la ARP. Si su perro ha sido sometido a una prueba de ADN como portador de dos genes defectuosos, desarrollará la ARP en algún momento de su vida. Sin embargo, aunque no hay cura, es posible ralentizar la progresión de la enfermedad.

Se están estudiando los antioxidantes para reducir el ritmo de los daños. Se espera que protejan los fotorreceptores cónicos de la retina de su perro del daño causado por el exceso de oxígeno. Sin embargo, todavía no hay estudios clínicos que confirmen de forma concluyente esta hipótesis.

La vida con un labrador ciego

Aunque es muy molesto saber que su perro tiene o va a desarrollar ARP, hay muchas cosas que puede hacer para ayudarle a adaptarse. Estos son algunos buenos consejos que puede seguir para que su labrador se mantenga feliz y confiado:

  • No cambie los muebles de sitio
  • Mantener el suelo despejado
  • Siempre ten los cuencos en el mismo lugar
  • Coloque tiras o alfombras en las puertas para ayudar a su perro a orientarse.
  • No le toques de repente sin avisar, háblale antes para que sepa que tu mano se acerca.

La atrofia progresiva de la retina es una enfermedad que avanza poco a poco. Esto significa que el perro perderá gradualmente la vista y tendrá tiempo para adaptarse a su nueva situación. Con tu ayuda y apoyo, seguirá llevando una vida feliz y cómoda.

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