Llegas a casa después de un largo día de trabajo y tu labrador te recibe como si no te hubiera visto en meses: cola a toda velocidad, saltos de alegría y, por supuesto, un festival de lametones en la cara, las manos y, si te descalzas, también los pies.
¿Pero qué significan realmente todos esos lametones? ¿Es solo cariño o hay algo más?
1. Afecto y vínculo social
La razón principal y más bonita: tu labrador te quiere y lo expresa lamiendo. En el mundo canino, lamer la cara es un gesto de afecto y sumisión que empieza en las primeras semanas de vida, cuando los cachorros lamen la boca de su madre para pedir comida.
Cuando tu labrador adulto te lame la cara, está diciendo algo así como: «Eres mi familia, confío en ti y me alegro de verte». Es el equivalente perruno de un abrazo.
2. Información sensorial
La lengua de tu perro es un sensor increíblemente sofisticado. Cuando te lame, está recogiendo información sobre:
- Dónde has estado: los olores y sabores de tu piel le cuentan una historia.
- Cómo te sientes: los cambios hormonales provocados por el estrés, la alegría o el miedo modifican el sabor de tu sudor, y tu perro lo detecta.
- Qué has comido: especialmente cuando te lame las manos o la cara después de comer.
3. El sabor salado
Nuestra piel tiene un sabor salado por el sudor, y a los perros les encanta. Los pies, las manos y la cara son las zonas con más glándulas sudoríparas, lo que explica por qué tu labrador tiene predilección por lamerlas.
No es lo más glamuroso del mundo, pero es una razón muy real: le gusta tu sabor.
4. Buscar atención
Tu labrador es un maestro de la manipulación emocional (en el buen sentido). Si alguna vez le lamiste la mano y le acariciaste a cambio, aprendió que lamer = atención. Y como los labradores adoran la atención por encima de casi todo, repetirán el comportamiento.
5. Comportamiento apaciguador
En el lenguaje canino, lamer al otro es una señal de calma y sumisión. Si tu labrador te lame cuando llegas a casa enfadado o estresado, puede estar intentando calmarte y rebajar la tensión. Es su forma de decir: «Tranquilo, estoy aquí y todo está bien».
¿Y los pies?
Los pies merecen mención especial porque son la zona con más información olfativa de todo tu cuerpo. Cada paso que das recoge olores del suelo, y para tu labrador, lamerte los pies es como leer el periódico: le cuenta dónde has estado, con quién te has cruzado y por qué superficies has caminado.
Además, el sudor de los pies es especialmente salado y concentrado, lo que lo convierte en un «manjar» para el paladar canino.
¿Es higiénico?
La famosa frase «la boca de un perro es más limpia que la de un humano» es un mito. La boca de un perro contiene bacterias diferentes a las nuestras, algunas de las cuales pueden causar problemas. Dicho esto:
- Para personas sanas, los lametones ocasionales en la cara no suelen representar un riesgo.
- Evita que te lama directamente la boca o heridas abiertas.
- Personas inmunodeprimidas, ancianos y bebés deberían tener más precaución.
- Lávate las manos después de sesiones de lametones intensos.
¿Cuándo preocuparse?
Los lametones son normales, pero si tu labrador te lame de forma compulsiva (durante largos períodos, sin parar, incluso cuando intentas apartarle), podría ser una señal de ansiedad. En ese caso, merece la pena consultarlo con el veterinario o un especialista en comportamiento.
Pero en la inmensa mayoría de los casos, los lametones de tu labrador son exactamente lo que parecen: una declaración de amor húmeda y babosa. Y francamente, ¿no es eso parte del encanto de tener un labrador?